Tablao flamenco


Traemos a nuestros días bailes y cantes olvidados y la receta de un cocido, esencia de maestros, que son la raíz. Nos alejamos de lo comercial, de la cocina donde nada es lo que parece, del engaño del flamenco para guiris, del convencimiento e imagen vendido fuera de España, del concepto del flamenco como sevillanas, rumbas y panderetas y del pincho de tortilla en copa de cocktail.

Nos alejamos de las tecnologías inexistentes en el siglo XIX, etapa en la que el FLAMENCO era verdad, ya que sólo había cante, guitarra, palmas, baile.

Nosotros no usamos micrófonos para ayudar a la voz y a la guitarra, sino que se tienen que esforzar con sus herramientas naturales, no usamos cajones de percusión que tapan los errores de compás de los bailaores, no usamos violines, ni flautas, ni escenografías, ni ningún recurso efectista.

Los únicos dos ingredientes que usamos son alma y corazón, aderezados con una entrega visceral de los artistas que no cuentan con guión, ni con una composición estructural. La improvisación, la emoción, el sentimiento, eso que llaman “duende”, el flamenco de tú a tú, como decía el gran director Peter Brook “uno haciendo y otro mirando”.

Si das verdad el espectador se lleva verdad, si lo das todo no estás obligado a dar más y si te emocionas trasmitirás emoción.

El acercamiento del flamenco de verdad al pueblo, sin abusos económicos, ni plusvalías empresariales, que cualquier joven o persona que sólo pueda permitirse ir a un cine, también pueda ver un flamenco de calidad por el mismo precio. Que el flamenco no sea para minorías pudientes.